Lazos afectivos que los niños crean con sus perros pueden ayudarlos a superar la sensación de miedo o tristeza

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El 46 por ciento de los niños que tienen una mascota considera que es su fuente principal de apoyo emocional después de sus padres, según el II Análisis Científico sobre el vínculo entre personas, perros y gatos, elaborado por la Fundación Affinity y recogido por la Real Sociedad Canina de España (RSCE).

En concreto, explican desde la RSCE que los lazos afectivos que los pequeños crean con sus perros les ayudan a superar la sensación de miedo o tristeza, ya que recurren a sus mascotas de forma habitual para abrazarles y encontrar alivio en estas situaciones. Cuando tienen un problema, de hecho, buscan en ellos su fuente de consuelo, un patrón que luego repiten muchos adultos.

Además, continúan, estas mascotas favorecen el desarrollo educativo y social al fomentar habilidades sociales y contribuir a establecer un comportamiento cívico y la asunción de autoridades.

Sin embargo, «no todos tienen las características ni el temperamento que mejor se adapta a los más pequeños», por lo que conviene saber qué tipo de comportamiento es mejor para que «el perro sea un actor más en la educación de los niños». Para la RSCE, lo principal es que sean perros «tranquilos y estables», que no se pongan nerviosos con facilidad ni se exciten, puesto que los pequeños «necesitan un compañero de juegos».

Es por ello que la RSCE recomienda optar por perros que aprendan rápido, que sean perspicaces y que se adapten fácilmente a la dinámica de un hogar con niños. Además, es imprescindible que sean perros que no tengan una dominancia excesiva y que tengan un umbral de excitabilidad o agresividad lo más alto posible.

En este sentido, algunos perros de razas de trabajo pueden desarrollar comportamientos que, si bien son normales en su medio natural, «no son adecuados para un hogar con niños, ya que pueden intentar manejarlos», señalan.

Mejor perros grandes

Por otro lado, desde la sociedad también destacan la cuestión del tamaño del perro, sobre todo cuando se trata de niños pequeños, normalmente menores de 7 u 8 años. Al contrario de lo que se suele pensar, no es conveniente apostar por un cachorro de raza miniatura, ya que pueden sufrir algún daño inintencionado o agresión no deseada al jugar con ellos. A esta edad encajan bien las razas más grandes como los Retriever (especialmente Labrador o Golden), los Beagles, los Spaniels o el Perdiguero de Burgos, entre otros.

Cuando los niños son más mayores, tienen el manejo que deben tener del perro, tal y como afirman, las «razas de compañía» pueden ser ideales. Entre los más populares están el Chihuahua, el Maltés, el Shih Tzu, el Yorkshire Terrier y otras menos conocidos como el Cavalier King Charles, el Toy Ruso o el Grifón Belga.

Como señala el presidente de la Real Sociedad Canina de España, Julián Hernández, «con cerca de 400 razas reconocidas a nivel internacional, existe un perro adecuado a cada persona o familia y que se adapta mejor a su estilo de vida».

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